Como Fisiólogo Deportivo, mi rol es fundamentalmente el de un científico del rendimiento humano. Mi trabajo se centra en el estudio de las respuestas agudas y crónicas del cuerpo al ejercicio, y en la aplicación de estos conocimientos para maximizar el rendimiento, optimizar la recuperación y, crucialmente, prevenir el riesgo de lesión en deportistas de cualquier nivel.
La optimización comienza con la monitorización exhaustiva y el análisis de datos. Utilizamos tecnología avanzada para medir variables fisiológicas clave durante el esfuerzo y el descanso. Esto incluye el control de la carga de entrenamiento interna y externa, la variabilidad de la frecuencia cardíaca (VFC), el análisis de umbrales metabólicos y la evaluación de la composición corporal. Estos datos objetivos nos permiten tomar decisiones de entrenamiento basadas en la evidencia y no en la simple intuición.
Esta información es la base para diseñar una periodización ultra-personalizada del entrenamiento. Podemos identificar exactamente cuándo un deportista necesita más intensidad, cuándo priorizar la recuperación o cuándo es necesario un trabajo de fuerza específico para compensar una debilidad detectada. El Fisiólogo Deportivo actúa como el estratega que asegura que el cuerpo se adapte de la manera más eficiente posible, minimizando el gasto energético innecesario y preparando al atleta para las demandas exactas de la competición. En esencia, convertimos los datos biológicos en medallas y en una carrera deportiva más larga y saludable.
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