El entrenamiento tiene que ser medible y cuantificable para observar el progreso de forma real. Sin datos, entrenaríamos “a ciegas”: no sabríamos si lo que estamos haciendo funciona para tus objetivos, no podríamos ajustar cargas, volumen, técnica o recuperación con precisión. Medir no es “hacer más cosas”, es tomar mejores decisiones para que el entrenamiento sea eficiente, seguro, totalmente adaptado a ti, y poder conseguir así las adaptaciones necesarias.
Por eso, en ABOUT REHAB utilizamos evaluaciones iniciales y reevaluaciones continuas que nos permiten: conocer tu punto de partida, ver cómo te mueves, detectar descompensaciones, asimetrías o limitaciones (movilidad, estabilidad, fuerza y control neuromuscular) y, con todo ello, programar una planificación hecha a medida. Igual de importante es saber en qué punto estás durante el proceso, ya sea para readaptación de lesión, rendimiento, salud, composición corporal (masa grasa y masa magra) o preparación para un evento/deporte.
Evaluar al inicio nos da el mapa; reevaluar durante el proceso nos confirma que vamos por el camino correcto… o nos obliga a corregirlo a tiempo.
Algunos de los software que utilizamos para las evaluaciones tanto iniciales como continuas son:
MYJUMP LAB (MyJump 3): app para medir rendimiento y controlar variables clave del entrenamiento. Nos ayuda a observar la velocidad de ejecución y parámetros relacionados con la velocidad concéntrica, el perfil carga–velocidad, la estimación del 1RM, la pérdida de velocidad, además de múltiples test (saltos como CMJ/SJ/horizontal, RSI-mod, asimetrías, tests repetidos, carrera/sprint/cambios de dirección, rango de movimiento, cuestionarios y otras pruebas específicas según el objetivo).
WL ANALYSIS: app para analizar gestos técnicos (por ejemplo en levantamientos), comparar vídeos y encontrar errores en la ejecución. Permite revisar trayectorias, posiciones clave del gesto y cambios de técnica a lo largo del tiempo para ver si estás mejorando o si un patrón está limitando tu rendimiento o aumentando riesgo.
KINOVEA: software de análisis de vídeo deportivo para realizar un análisis biomecánico práctico de la técnica. Lo usamos para detectar fallos, mejorar la ejecución y plantear correcciones claras (ángulos, timing, control, estabilidad) de manera visual y entendible.
HUMAN ANATOMY LEARNING 3D/ HUMAN ANATOMY ATLAS : soporte audiovisual de anatomía y fisiología para mejorar tu comprensión. Nos sirve para explicarte la lesión, la biomecánica y las conexiones del cuerpo humano para que entiendas el “por qué” de cada ejercicio y entrenes con más conciencia.
CUESTIONARIOS DE SALUD : herramientas de cribado que ayudan a identificar señales de riesgo antes de empezar o durante el proceso. Si aparece algún indicador relevante, adaptamos el plan y, si es necesario, derivamos al profesional sanitario correspondiente. También nos ayudan a tener en cuenta posibles condicionantes cardiovasculares o neurológicos para ajustar el entrenamiento con seguridad.
En definitiva, combinando estas herramientas con registros subjetivos y datos objetivos, podemos plantear objetivos realistas, controlar la evolución y ajustar el programa en función de tu respuesta.
Evidencia científica reciente sobre la eficacia del control de cargas
La utilidad de monitorizar la carga no es solo teórica; está respaldada por hallazgos científicos contemporáneos. Un amplio consenso de expertos publicado en 2017 enfatizó la importancia de cuantificar las cargas de entrenamiento de los atletas, recomendando medir tanto la carga externa como la interna de forma combinada para entender la respuesta del deportista/usuario. Igualmente, revisiones recientes concluyen que gestionar la carga reduce lesiones y mejora el desempeño: por ejemplo, un estudio de 2022 en jóvenes futbolistas demostró que el seguimiento integral de la carga (mediante GPS, pruebas de rendimiento y cuestionarios) se correlacionó con menores tasas de lesión durante la temporada.
Más recientemente, un meta-análisis de 2025 confirmó cuantitativamente la relación entre carga y lesiones. Este trabajo examinó el concepto de ratio agudo-crónico de carga (ACWR) y encontró que cuando el ACWR excede ciertos valores (es decir, aumentos agudos muy superiores a la carga habitual), el riesgo de lesión deportiva se incrementa significativamente. Qin, W., Li, R., & Chen, L. (2025). Acute to chronic workload ratio (ACWR) for predicting sports injury risk: a systematic review and meta-analysis. BMC sports science, medicine & rehabilitation. En cambio, cargas crónicas elevadas (alcanzadas de forma progresiva) no solo no son perjudiciales sino que tienen un efecto protector. Estos hallazgos refuerzan la idea de que el “entrenar inteligente” implica controlar cuánto y cómo aumentamos la exigencia física en el tiempo.
En conclusión, cuantificar la carga de entrenamiento es una práctica imprescindible en el siglo XXI para entrenadores comprometidos con la salud, rendimiento y mejora de la calidad de vida de los usuarios. No se trata de abrumarse con datos, sino de utilizar las herramientas disponibles (ya sean apps, plataformas de fuerza, sistemas GPS avanzados,etc.) para entender mejor el proceso de entrenamiento. Con una cuantificación adecuada, podemos encontrar el punto justo de carga que impulse mejoras continuas en el rendimiento, al mismo tiempo que minimizamos la aparición de lesiones y fatiga excesiva. La ciencia respalda de manera consistente este echo: medir, evaluar y ajustar se traduce en atletas más sanos y competitivos.
Tus objetivos no se consiguen entrenando con ejercicios y cargas al azar, sino observando, evaluando y planificando según tu movimiento, tus necesidades y tu objetivo: readaptación, salud y rendimiento.
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